Y me incitas a escribir.

Llevo las ideas comunes a miles de deseos cargados de tu esencia, de mi presencia y tu impaciencia. Te pierdes entre cadenas de personas que día a día observo pasar, ahuyentas tus sentimientos hacía mi para disimular. Me presto a la ausencia fingiendo demencia a tu pasar, alentando así mi audacia perdida a no querer amar.

De prisa apareces de forma audaz, te muestras como vagabunda huyendo de querer ser la reina formal. Intrigas el pasaje de mi vida con un beso en la mejilla y un saludo en manos, esas manos que han saludado a tantos que me haces parecer un mendigo más del montón, una hormiga que come de tu pan, pero tu mirada me hace eterno en tu destino carnal.

Al destino final me aferro sin parar, con la ocasión perfecta para poderte besar. Fíjate que un abrazo te hace estremecer, como un paseo de electricidad por tu cuerpo de musa sin remedio, una que entra como sale, pero que como sale vuelve a entrar. Admirando así el insulto perfecto de tu boca, conjugado con la casualidad de conocerte, magnificado con el abrazo que me debes, y supervisado por el beso que nos falta, entonces, es por eso, que tu me incitas a escribir, con la fantasía eterna de que todo pasa en un buen escrito y todo empieza en un excelente verso.

 

Madrugada de un jueves.

Pasa una bolsa totalmente vacía, el viento desea menear un poco la cabellera que quizá alguna vez tuve en demasía. Las calles desiertas, los autos a lo lejos, la gente duerme, las personas sueñan. La noche mundana de un jueves en madrugada.

Me dicen, me repiten que lo que escribo tiene un sentido, que funciona, que plasma algo lindo, momentos que siempre tenemos presentes y que algunas ocasiones emocionan esos escritos vagos. Como hoy, vuelvo a decir que solo basta abrir un ojo y darse un delicioso manjar de lo que nos rodea. Como esta madrugada tan oscura entre muchas otras que han transcurrido en nuestras vidas. No necesitas lentes para visualizar una piedra rodando cuando se presta atención en el detalle, el secreto es un detalle aun estando en la penumbrosa madrugada de un jueves.

Llegan a mi mente las escapas nocturnas, una corrida de más de un kilómetro a las tres de la mañana para llegar a casa de puntillas y ser descubierto por mi prima, pero no por mi tía, vaya alivio. O el día que me volví loco y lleve aquella serenata mal cantada pero bien recibida, el detalle. Todo eso puede detallar una madrugada como esta, cuando prestas real atención a donde estas parado, cuando en realidad amas lo que te está rodeando. Eso es arte pura, un escrito que valdrá la pena, porque refleja lo que uno en verdad quiere.

Tal cual.

Me quedo aquí. Comunicándome con mi propio subconsciente  recreando ideas de que es lo que al final del sendero gris que se observa en el infinito, me llevará a un camino donde todo sea tal cual pienso que quiero que sea. Miles, entre millones de personas me desenvuelvo en el día a día, quizá muy pocas veces me he puesto a pensar en lo complejas que son las situaciones en la vida, las preguntas base que dejo pasar para no mover mi mundo, un mundo lleno de idea bobas y de sentimientos que quisiera dejar de lado por momentos. 

Así es. Quizá soy el quinto o sexto cobarde que te encuentras al cruzar por la acera de tu casa. No te hable, al contrario puede que ni siquiera me tomases en cuenta, tan simple como pasar con la mente en blanco o viceversa con una mente repleta de problemas. Es como todo, y es como nada. Tan sencillo como que el solo hecho de pasar por un lado de alguien, no hace que lo recuerdes para todos los momentos de tu vida, muy al contrario ese golpe de hombros puede llevar a compartir una vida misma. Es tal cual un destino lo dice. Como si alguien alguna vez se tomará el momento de escribir tu vida y se llamase Don Destino, pero no es así, uno mismo se escribe la vida por su misma tinta de sangre y sudor. 

Tal cual es el asunto Sigue leyendo

Conocerle.

Aquella sonrisa, las palabras indiferentes que finges en el primer encuentro para no mostrarte interesado, el baile ingenuo que haces para llamar la atención entera de sus sentidos, el inteligente verso que tanto pensaste o sacaste de alguna serie de televisión, todo eso sucede cuando quieres acercarte al mundo de aquel individuo que tu atención llamó. 

Pasa el tiempo, hay interés, se muestra la realidad, y es cuando realmente suceden las cosas. Conocerle, el verdadero reto que hay que cruzar, una linea que hay que observar. Nada, o bueno, poco es lo que se parece a lo que tú imaginación había logrado describir, cada cosa, cada sentido es realmente diferente a lo que imaginaste, puede ser muy bajo lo que ofrece, lo que imaginaste queda muy grande para llenar el saco de ideas que desarrollaste.

Es la respiración, su risa que no es como pensaste, sus acciones que no son nada parecido a lo que deseaste, el pensamiento ingenuo o su inteligencia que es totalmente diferente a lo que buscaste, detalles que alejan tu interés en cada instante. Todo eso y más sucede al conocerle. Las personas siempre dicen que el tiempo es para conocerse, un tiempo para desarrollarse como pareja, pero con el tiempo terminan topándose totalmente con momentos que no son justos de llamarse ilustres para la reacción total del sentimiento. Todo cambia. Nada es interesante, y todo es aburrido. Conocerle. Un show entre lineas de un guión del destino que nunca nos sabrá dulce y siempre amargo, debido a que nuestras fantasías nunca serán realidad y el status siempre será difícil de superar. Conocerle, vamos, actúa, vive y verás, que conocerle es un episodio que se disfruta por toda la vida, y olvida imaginar, eso solo deja pasar el detalle hermoso de amar.

Yo te ofrezco un amor como los de antes.

Dicen que antes declarar ese amor era elegante y cogerse de la mano era romántico y abrazarse bajo las estrellas y mandarse cartas bellas cada día eso yo querría.. 

Te propongo algo para recordar un amor en blanco y negro sin final con un beso eterno como los antiguos y una noche de violines un delirio.

Te propongo luna llena y estrellas yo te ofrezco amarte hacia la eternidad porque a mí me han enseñado que una vez un no se da 
yo te ofrezco un amor como los de antes.

A. M.